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Quemaduras e intoxicaciones medicamentosas

Categoría: ancianos,dependencia,geriatrico,mayores,remolinos,residencia,tercera edad,zaragoza — Isabel Pereda @ 10:54 am 14 marzo, 2018

Uno de los accidentes domésticos más comunes en la cocina es la quemadura. Las otras quemaduras comunes son las de la exposición al sol, y a esta hay que prestarle especial atención ya que muchas veces lo olvidamos ya que solemos estar entretenidos, de paseo o sentados en algún lugar. En el caso de las personas mayores la precaución debe ser mayor ya que su piel es más sensible.

Existen tres tipos de quemadura que se dividen en:

 

  • Las quemaduras de primer grado: afectan sólo la capa externa de la piel. Causan dolor, enrojecimiento e hinchazón.
  • Las quemaduras de segundo grado: afectan ambas, la capa externa y la capa subyacente de la piel. …
  • Las quemaduras de tercer grado afectan las capas profundas de la piel.

En estos casos la prevención deberá ser la norma para el cuidador. Pero en el caso que se produzca una quemadura el primer auxilio es la inmersión de la zona quemada en agua fría dejándola correr del grifo. Posteriormente aplicar compresas de agua fría. Nunca se deben aplicar cremas sin la indicación del médico.

 

Otro caso común en los mayores es el de las intoxicaciones medicamentosas.

Es muy peligroso dejar en manos de los ancianos la autoadministración de medicamentos, ya que se pueden dar casos como:

  • Hacer ver que se toman el medicamento metiéndolo en la boca pero escupirlo cuando nadie les observa.
  • Si tienen el pulso tembloroso pueden ingerir más cantidad de lo recomendado en el caso de las gotas, por ejemplo.
  • Pueden duplicarse o triplicarse la dosis para “curarse rápidamente”.
  • Puede decidir no tomar un medicamento después de leer el prospecto y tomar alguna droga indicada por vecinos o amigos porque “a ellos les va bien”.
  • Pueden confundir medicamentos con formas similares. Pastillas de un color con otras del mismo color pero diferente composición.
  • Dejar de tomar un medicamento porque les cuesta tragarlo o les resulta desagradable su olor o sabor.

Todas estas posibilidades son algunas de las más temidas por el cuidador que descuida este aspecto, pero una de ellas es sumamente frecuente y además letal si no se diagnostica a tiempo y se efectúa el tratamiento que le corresponde. Hablamos de los mayores que toman sedantes y que transcurridos unos minutos olvidan que los tomaron, haciéndolo otra vez. Estos fármacos tienen un efecto depresor en el sistema nervioso y esto les confunde aún más y como consecuencia continúan ingiriendo varias dosis más.

 

En caso de este tipo de intoxicación el primer auxilio es provocar el vómito, introduciendo los dedos en la faringe colocando al anciano en decúbito lateral. También podemos hacerles ingerir sal con agua templada lo que les producirá el vómito. Mientras tomamos estas medidas debemos llamar al médico de urgencia. Los elementos vomitados deberán mantenerse intactos hasta que los vea un profesional, ya que de esa forma podrá hacer un diagnóstico exacto.

Envejecer en casa

Categoría: Alzheimer,ancianos,asistidos,dependencia,geriatrico,mayores,remolinos,residencia,tercera edad,zaragoza — Isabel Pereda @ 9:47 am 7 marzo, 2018

A todo el mundo le gustaría envejecer y pasar ese proceso en su propia casa, sin embargo, esto implica muchos retos cuando se trata de cuidar de la persona mayor, sobre todo cuando existe algún grado de dependencia.  En España existe un servicio de ayuda a domicilio y este intenta adaptarse a las circunstancias de cada persona para brindar un cuidado especializado como podría ser el que recibe una persona en una residencia especializada de mayores.

La gerontología recomienda pasar la vejez en casa, y eso es algo que la mayoría de personas desearían. Abandonar el entorno habitual puede hacer sentir a las personas desarraigo y eso conlleva problemas emocionales como depresión o ansiedad. Los cuidadores familiares son las personas que de forma tradicional se han responsabilizado de cuidar y velar por la salud de mayor en su propio domicilio. Sin embargo, los ritmos de vida hoy en día, el aumento de personas mayores de 65 años y la dificultad económica, muchas personas no pueden dejar un puesto de trabajo para poder cuidar a sus familiares. En el caso de las personas que por voluntad asumen este cuidado muchas veces necesitan ayuda externa para cuidar su propia salud, debido a la cantidad de trabajo que requiere esta labor y muchas veces compaginada con otros trabajos. En este momento es cuando aparece la opción de ayuda a domicilio, la cual tiene una gama muy amplia en función del grado de dependencia de la persona mayor. También requiere valorar bien los conocimientos y la profesionalidad de la persona que presta este servicio de cuidado. No es lo mismo cuidar a un mayor que se vale por sí mismo que cuidar a una persona con alzheimer o con alguna dependencia severa. Muchas veces se presenta también esta opción de ayuda a domicilio cuando las personas mayores se niegan a ir a una residencia de ancianos, incluso sabiendo que estas pueden ofrecer mayores beneficios.

Todas las comunidades autónomas en España tienen servicios públicos de ayuda a domicilio, algunos son parte de los servicios prestados por la ley de dependencia. En el Ayuntamiento de cualquier población donde resida la persona mayor se puede solicitar información sobre la ayuda a domicilio. Este servicio es competencia de las administraciones públicas y suelen realizarse a través de convenios con empresas privadas u organizaciones como Cáritas o Cruz Roja. Este servicio suele ser la opción más económica, incluso gratuitas o con un coste parcial de la ayuda según cada caso.

También podemos encontrar empresas privadas de ayuda a domicilio, pero los servicios informales están creciendo de forma descontrolada debido a la gran demanda que hay y a que el cuidado de personas mayores se ha convertido en una opción de trabajo en tiempos de crisis. El error más común es creer que los servicios de cuidado a personas mayores no requieren de mucho conocimiento, pero la realidad es que es necesario según el grado de profesionalización para poder atender con seguridad cumpliendo las normas de seguridad y respeto a las personas mayores en su domicilio.

Para contrarrestar esta situación los ayuntamientos y consejerías de salud han empezado a ofrecer cursos de capacitación para cuidadores informales, y de esta forma conciliar las ofertas del mercado laboral con la necesidad de transformar esta labor a niveles competentes que aseguren el bienestar y la salud de los ancianos.  Siempre que decidamos contactar una empresa privada deberíamos exigir el título de capacitación del cuidador. También se aconseja pedir un contrato en el que se detallen los servicios, horarios y precio total de la ayuda asistencial.

Los puntos que deberíamos tener en cuenta son:

  • Preguntar a los servicios sociales del Ayuntamiento. Informarse de los requisitos y documentación para este servicio.
  • Entender la situación que nos toca ya que aunque es un servicio público pueden exigirnos una modalidad de co-pago.
  • Asegurarse que el cuidador tiene la experiencia y titulación necesaria.
  • Nunca seguir a empresas que no sean transparentes con la documentación o que no nos entreguen facturas.
  • Exigir un contrato por servicios prestados y comprobar que se mencionen los horarios y el coste.
  • La teleasistencia es válida cuando la dependencia de la persona mayor no sea muy alta.

 

Y siempre que vuestros mayores necesiten una asistencia más personalizada podéis contar con nosotros. En Residencia Remolinos podéis contar con nuestra profesionalidad pero sobretodo con nuestro apoyo para que nuestros mayores se sientan como en casa.

 

 

 

 

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